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El contexto externo favorece al dólar y desata una tormenta que puede afectar al plan oficial

La divisa estadounidense se fortaleció tras el fin de la guerra en Medio Oriente; bajan las commodities y se endurece el escenario financiero

LA NACIONEsteban Lafuente

Javier Milei y Luis Caputo
Javier Milei y Luis CaputoMatilde Campodonico – AP

Desde junio, el mercado cambiario argentino cambió de tendencia, condicionado fundamentalmente por factores externos. Si hasta entonces, en el primer semestre, el peso se había fortalecido, acompañando la depreciación del dólar a nivel global, el contexto se invirtió tras el –al menos por ahora- fin del conflicto en Medio Oriente.

Sellada la tregua entre Irán y Estados Unidos, el mundo económico y financiero internacional se reconfiguró, y dejó atrás los factores que habían propiciado el fortalecimiento del peso, que se movió en línea con otras monedas de países emergentes. Solo en junio, el tipo de cambio local subió un 5%, en un movimiento asociado con el escenario global, en el que el dólar se fortaleció de la mano de la tregua en el Golfo Pérsico.

Mientras los buques vuelven a atravesar el estrecho de Ormuz y la oferta de petróleo y gas busca normalizarse, la divisa estadounidense se encareció. Así lo refleja, por caso, el Dollar Index (DXY), el indicador que compara el valor de esta moneda frente a una canasta de otras seis divisas (entre ellas el euro, la libra y el yen) y refleja su debilidad (cifra más baja) o fortaleza (número más alto) relativa. Luego de perforar los 97 puntos en febrero, cuando se inició el conflicto, superó los 101 a fines de junio.

Billetes de US$100 (imagen ilustrativa creada con IA)
Billetes de US$100 (imagen ilustrativa creada con IA)

Y ese movimiento, que es consecuencia y causa del cambio de tendencia en el mercado financiero, se asocia con la suba del tipo de cambio en el mercado local, que coincide también con el factor estacional, de menor oferta de divisas tras la liquidación de la cosecha gruesa del sector agroexportador.

No es solo la fortaleza del dólar, sino la caída en los precios de las commodities, sobre todo el petróleo. Los metales, como el oro, también estuvieron flojos, y los granos resistieron un poco mejor”, explicó el economista Gabriel Caamaño, titular de Outlier.

Tras la tregua en Medio Oriente, el barril Brent, que había llegado a superar los US$110 en abril y mayo, retrocedió hasta los US$72 actuales, un precio que está alrededor de un 10% por encima de los anteriores a la guerra. Similar es el movimiento de otras mercancías, como el oro o los granos.

La entrada del Banco Central.
La entrada del Banco Central.TWITTER / MARIANAKBOOM – TWITTER / MARIANAKBOOM

“Así como tuviste una fuerte suba en los precios por la guerra, ahora hay un reacomodamiento hacia abajo, bastante fuerte. En algunos casos vuelven a niveles previos, en otros quedan un poco por encima. En promedio, los datos del Banco Mundial muestran que las commodities quedaron un 10% arriba de los que estaban antes, pero eso en parte refleja que en el mes hubo 15 días con guerra y 15 días con tregua”, agregó Sebastián Menescaldi, director asociado en Eco Go.

Ese contexto de mejores precios de las exportaciones le permitió al Gobierno comprar US$11.175 millones en el mercado (acumuló US$6300 millones), mientras el tipo de cambio incluso bajaba en términos nominales. Y mientras ese proceso reactivaba el debate por la competitividad y la apreciación del peso, el escenario se invirtió a partir de junio, con presión devaluatoria en todas las monedas emergentes, que también arrastró a la moneda local.

Y junto a la baja en los precios de las commodities, que podría implicar menos ingresos de divisas por exportaciones, también se endureció el escenario financiero, con expectativas de que la Reserva Federal estadounidense no solo no baje, sino que incluso pueda subir las tasas de interés en el segundo semestre. Dólar fortalecido, tasas en alza y commodities en baja son el combo que frena el ‘viento de cola’ de la primera mitad del año.

La suba del petróleo en el primer trimestre te mejoró la cuenta corriente y compensó la suba en las tasas de interés por la guerra. Pero ahora el contexto internacional se deterioró significativamente. Buena parte de la apreciación nominal del segundo trimestre se explicaba por eso, y ahora se dio vuelta, y hay presión en sentido opuesto”, agregó Caamaño.

Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier.
Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier.Soledad Aznarez

Con ese contexto, el Gobierno pareciera haber definido un ‘techo’ para el dólar en torno a los $1500. Tras la suba de junio, el BCRA tuvo mayor actividad en el segmento de futuros, venta de bonos dólar-linked e intervenciones en el segmento del dólar MEP, según Outlier.

Esto compone un cuadro consistente con intervención activa del BCRA en múltiples mercados para contener la suba del oficial. Esto pareció dar pie a un nuevo techo de facto cerca de $1.500 que, como el anterior en $1.400, debería ser transitorio y, dado el deterioro del contexto externo y el ingreso al segundo semestre, lo prudente es que sea de muy corto plazo”, plantearon desde la firma.

Por Esteban Lafuente

Fuente: La Nación